lunes, 16 de agosto de 2010

EL CENTRO DEL "LULI" RIOS




El fin de semana largo, este integrante del Espolón del Gallo se hizo una escapada a Gualeguaychú –Entre Ríos- con algunos personajes que ya han participado de este blog y también de algunas transmisiones de nuestro programa radial. En esa hermosa ciudad, con Mariano Parnes pateamos el penal que no puede faltar cada vez que visitamos juntos un lugar nuevo, como una especie de homenaje en vida, representa todo un desafío: el arquero elegido para tamaña situación es el “flaco” Peratta, y el pateador varía entre el “chino” Lara y algún otro jugador que haya dejado su recuerdo imborrable por las filas del Deportivo Morón. Del otro lado, el golero elegido es nada menos que Gabriel Puentedura, y el pateador habitual es Mauro Camorenesi. Un clásico entre Banfield y Morón, nada menos.
Pero esta vez, o como casi siempre, el viaje tuvo un condimento especial. Porque el domingo estuvimos, junto al que fuera nuestro corresponsal en Sudráfrica Gerado César Augusto Simonet, y Sebastián Chiminelli -oriundo del pueblo de Mercedes -Pcia de Bs As- y no fanático, enfermo del fútbol, en la casa del “luli” Guillermo Ríos aquel marcador de punta izquierdo que brillara en Independiente en las décadas del 80’ y 90’. Se nos ocurrió ir a conocer el club “La Vencedora”, donde se iniciara y concluyera su carrera el ex defensor campeón de América con Independiente, que jugara en el club de Avellaneda entre los años 1984 al 1998. Nos recibió de brazos abiertos, nos invitó a ir a ver un partido de su equipo para la próxima vez que anduviéramos por sus pagos, nos contó que estuvo a punto de ser ayudante de campo del “Dani” en el “rojo”, de su admiración por Bochini, su disputa con Maradona, charlamos del mundial, nos pateó un penal y hasta se animó a tirar un centro, que fue conectado de cabeza al gol por uno de los integrantes del equipo de la gauchita. Inolvidable, un centro de un campeón de América, dedicado al “Espolón del Gallo”. Con una humildad propia de un grande, nos invitó para que fuéramos cuando quisiéramos. Nos dio el teléfono para que le avisáramos así nos recibía en su ciudad natal y luego de dedicarnos la pelota con la que nos tiró el centro, nos despedimos, empapados de fútbol, y con la sonrisa siempre nos dibuja la posibilidad de compartir ese juego que tanto amamos.

Martin Capaccio.